viernes, 20 de julio de 2012

Ando ganas

Y a veces no importan las horas ni el lugar. Simplemente me invaden unas ganas terribles de verte. Y por qué no también charlar con tu viejo; contarle a qué me dedico, cómo me gano la vida. Hablar con tu mamá de lo mucho que me gusta la carrera que elegí y de sus años de estudio.
Quisiera poder jugar a la play con tu hermano. Empatarle el partido y cometerle falta en el área chica en el último minuto. Ayudar a tu hermana con la tarea y que me recuerde lo bello de la escuela. O salir a pasear con tu perro. Que es muy diferente que "sacar a pasear al perro".
Deseo desempolvar esa ropa nueva que compré hace mucho por si algún día decidías salir conmigo: un pullover si llegara a ser en invierno, una camisa si acaso sucedía en verano.
Anhelo poder entonar una canción por la mañana, que te ayude a despertar. Que no tengas que escuchar el fatídico ring de las seis y media. Que mi voz se apodere de tus sueños y puedas sonreír incluso antes de que empiece tu día.
Que sé yo, creo que me vendría muy bien.

 Nos vendría muy bien.


Suele pasar.

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