Yo te amaba, vos me querías. A mi me alcanzaba, que se yo.
Al poco tiempo eramos todo, teníamos casa con ventana, tres nenes y muchos juguetes. Pero ¿a quién queríamos engañar? Tus viejos nunca me quisieron, se la pasaban defenestrándome y en parte tenían razón. Yo no sabía leer ni escribir. ¿Qué futuro te podía dar?
Dicen que las mujeres maduran antes que los hombres. Es mentira. Eras tan inmadura como yo, tanto así que te fuiste. A pesar que no querías me dejaste, le seguiste la corriente a ellos y no te volví a ver.
Resumí mi vida en una maleta y te fui a buscar. Pero mis pasos eran cortos y no llegué muy lejos. Me encontraron desesperado en una plaza llorando. Me acompañaron a casa.
Ya no me acordaba de tu carita, o eso creía hasta hoy. Pero en verdad te tengo que decir que seguía soñando con tus mirada.
-Hola... ¿Micaela? ¿Te acordás de mi? yo iba a salita verde y vos a la rosa...
-¿Germán? ¿El chico de la corbata?
-Jajaja, si. El mismo.
Nada podía expresar lo que sentía por vos. Iba más allá de las palabras que no sabía; era más que los garabatos que te regalé y de las mañanas de hambre que pasé por darte todos mis chocolates.
Desde el primer momento que me mostraste esos dientitos de leche, al tiempo en que se te hacían los hoyuelos en los cachetes... supe lo que quería. Aunque en ese momento no tuve más reacción que besarte y salir corriendo. Rojo como un tomate.
-... que locura! Por eso volví al barrio y por el momento no tengo planes de irme.
~Still feels like our first night together~
-Uy, amo esa canción...
~Feels like the first kiss~
-Yo también... ¿Bailamos?
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