Sangre de mi sangre, corazón de mi corazón.
Si hago un balance de la semana, fue buena. Buena porque subí un nivel en el escalafón de la erudición espiritual o conceptual de lo que es vivir (perdón me fui al carajo xD ) Siempre de la mano de esa persona diez veces más anímica que yo. Y de las experiencias por supuesto.
Cosa que quiero compartir, porque no habré sido más próspero encontrando mi propia riqueza sino haciéndoles descubrir a otros la suya.
Lo mejor de cada mañana es poder levantarme. Comenzar el día es una suerte que no todos tienen. Hasta los días más vacíos son dichosos por ser vividos. Y mi año comenzó recién, hace un rato. Y la rutina se hace pesada, mantener el equilibrio no es fácil. Pero aprendí a aprovechar cada momento. La existencia es corta. Vivo. No me guardo el poder ni las fuerzas de mis alas. Sueño. Soy. Ya no busco. Sencillamente siendo he encontrado. No me dejo vencer. El Vasco nos dijo una vez "Nunca dejé que la mala suerte, me torciera el brazo" yo te puedo asegurar que mi brazo es de goma. Torcelo lo que quieras, no se va a romper.
Hace un tiempo he velado por el bien de los demás y así hallé el mío. Concluí que no soy lo que tengo. Soy lo que doy. Doy sin esperar nada a cambio. Ni siquiera creo en esa disque-mística relación de que todo lo que damos vuelve. Quien actúa con ese motivo al fin y al cabo lo hace por beneficio propio.
La satisfacción es ayudar. La custión es a quién. Los tiempos están difíciles, ya no es lo mismo de antes. Confiar se complica (No soy viejo, soy chapado a la antigua) Nuevamente sigo a mi voz interior.
Por otro lado no espero lo mismo de los demás. La gente es diferente y no los culpo. No dependo de ellos. Practico la confianza y la fé en mi mismo.
Ser, dar, soñar, jugar. La vida es un juego, juguemos.
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