viernes, 30 de marzo de 2012
Igual te quiero
El frío me hiela los huesos, no la sangre. Te veo a través de mi ventana cerrada. Estás fuera deshojando el sauce, marchitando mi jardín. Las flores te envidian antes de morir, no pudiendo creer que florezcas en otoño. Cada día que pasa te encontrás más en tu apogeo. Pero si me pongo a temblar te vas. Aunque sé que no muy lejos. No tengo ojos en la nuca, pero tu brisa me recorre la espalda, me aprieta las costillas, me abraza y me suelta. Duele un poco pero supongo que me acariciás. Ahora que lo pienso, nunca estuvieron tus manos tan ásperas.
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