Se acabó el sueño o gradualmente se convirtió en pesadilla. Una pesadilla agradable, de esas lindas. Pero queda la sensación de fantasía que siempre estuvo. Antes, era un ideal. Durante, nunca terminé de caer. Después, parece una peli medio pelo que me cansé de ver.
Yo, tan memorioso, ya no me acuerdo.
Creo que fue hace mil que me emancipé de tu querer. Y las secuelas ya no se sienten. Bueno casi... cada tanto cocino una focaccia de crema de limón. Entonces por qué me encuentro escribiendo pavadas o vomitando arcoiris? Porque volví a funcionar.
Reacomodé las cosas en mi inventario de obsesiones y encontré cosas nuevas que ni sabía que estaban ahí.
Si me pongo media pila te las muestro.
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