viernes, 30 de diciembre de 2011

Radzor edge

En 1998 ténia 5 años. Un día fui con mi mamá a buscar una cámara que prestamos a la madre de un compañero del jardín. A mi me gustaba viajar en la parte delantera de la moto, disfrutaba cuando la brisa me acariciaba la cara y me peinaba para atrás. Pero ese día no quise. Viajé atrás.
Recuerdo que la señora había velado el rollo que tenía nuestras fotos. La abrió en frente nuestro. Pobre, no entendía nada.
De camino a casa un camión que transportaba vino se cruza por la derecha y nos atropella. Mi mamá va a parar debajo del camión y yo caigo al suelo. Lo siguiente que recuerdo es al chofer escapando, la gente socorriéndonos y a la ambulancia que se lleva al ser que más amo.
Cinco años, poco sabía de la vida y casi la pierdo. A medida que crecía pensaba ¿Y si hubiese viajado adelante como siempre? Seguramente no estaría escribiendo ahora mismo. ¿Por qué caí hacia atrás si la fuerza inercial me impulsaba hacia adelante?  Nunca lo sabré.
¿ Y por qué salgo con este recuerdo? Sencillo, porque hoy, faltando dos días para salir de vacaciones vi cortarse una linga que sostenía una matriz de dos tonelas y media a dos metros de altura. Cayó justo en frente mío y de canto. Dos opciones: Caer hacia la izquierda o hacia la derecha. Sentí temblar el piso debajo mío y vi como el suelo se desprendía. Cayó hacia la izquierda. Justamente a la derecha estaba yo. Dos mil quinientos kilos contra sesenta y cinco. No hace falta ser físico para imaginarse los resultados.
No vi pasar mi vida como una proyección en un segundo ni nada por el estilo. Pero me da qué pensar. Mi mamá dice que tengo un angel guardián. Yo quiero creer que no era mi momento.
Es inútil tratar de vivir cada día como si fuera el último. Prefiero hacer todo lo que tenga a mi alcance en el instante preciso. No dejo para mañana lo que puedo hacer hoy. Disfruto de los momentos felices a más no poder. Amo con todas mis fuerzas a las personas que hacen que mi vida tenga sentido. No guardo rencores. Ya no dudo tanto y dejé la verguenza de lado.
Tengo planeado mi futuro, pero me centro más en el corto plazo. Uno nunca sabe lo que le espera. Tanto me cuido... no fumo, no tomo, cruzo la calle por la esquina... Pero de un día para otro se me cae una matriz encima ¿Y?
No somos nada. Después de todo que queda: ¿Un libro? ¿Un árbol ¿Un hijo? No. Una enseñanza. Por eso me encanta enseñar. Aprender para poder enseñar. No quiero que mi existencia pase sin pena ni gloria, porque sino no habré cumplido ningún objetivo en mi vida.


[INSERTE AQUÍ OPINIÓN DE ERRE]

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